sábado, 3 de mayo de 2008

Alejandro Dolina - Novia

Es el turno ahora de uno de los cuentos que más disfruto de Alejandro Dolina. Sólo eso diré. No lo arruinaré con observaciones que no vienen al caso.
Es el turno de los carniceros posta, los que serán reproducidos con frecuencia y sin autorización correspondiente.

Disfruten de "Novia", cuento incluido en "El libro del Fantasma"

Novia

Hace mucho tiempo, yo tenía una novia buena y hermosa. Me
amaba con una devoción tal, que no pude resistir la tentación de
ser malvado. Me solazaba en la traición, en el capricho, en la im-
puntualidad, en la mentira gratuita.
Ella lloraba en secreto, cuando yo no la veía, pues sabía que su
llanto me irritaba. Pero un día, un incidente que ni siquiera re-
cuerdo me despertó el temor de perderla.
El amor crece con el miedo. Mi conducta cambió. Me fui ha-
ciendo bueno. Quise pagar el daño que había hecho y empecé a
vivir para ella.
Le hacía el amor en todos los zaguanes. Le cantaba valses de
Héctor Pedro Blomberg. La llevaba a pasear por los lugares más
hermosos del mundo. Le imponía aventuras inesperadas. Me hi-
ce sabio y generoso sólo para merecer su amor.
Pero un día me dejó.
—No te quiero más —me dijo, y se fue.
Supliqué un poco, sólo un poco, porque era bueno. Después
me puse a esperar la muerte sentado en un umbral.
Al cabo de un tiempo, aparecieron los celos. Pensé que segura-
mente me había dejado por otro. Decidí averiguarlo.
Indagué a los amigos comunes, pero todos afectaban un aire de
trabajosa indiferencia.
Resolví seguirla. Pasaba las noches acechando su puerta. Du-
rante el día, me apostaba en la esquina de su trabajo. El resultado
de mis pesquisas fue nulo. Mi novia se desplazaba por circuitos
inocentes. Perdí mi empleo, mi salud y hasta mis amistades. Mi
vida era una perpetua vigilancia.
Pasaron largos meses sin que nada ocurriera. Hasta que una
noche la vi salir de su casa con aire decidido.
Tuve el presentimiento de que iba a encontrarse con un hom-
bre, tal vez porque estaba demasiado linda.
La seguí entre las sombras y vi que se detenía en una esquina
que yo conocía bien. Me escondí en un portal. Ella se detuvo y
esperó, esperó mucho.
Cerca de una hora después, apareció un hombre alto, oscuro,
soberbio. Algo familiar había en su paso. Ella intentó una caricia,
pero él la rechazó.
Inmediatamente comprendí que el hombre se complacía en
verla sufrir y amar al mismo tiempo. Se trataba de un sujeto dia-
bólico. Cada tanto, me llegaban ráfagas de una risa vulgar. No po-
día concebirse un individuo más vil y detestable.
Caminaron. Tomaron un rumbo que no me sorprendió.
Al llegar a la luz de una avenida, pude ver que aquel hombre
era yo. Yo mismo, pero antes. Con el desdén cósmico que tanto
me había costado borrar del alma, con la maldad de mis peores
épocas. Con la impunidad de los necios.
No pude soportarlo. Pensé en cruzar la calle y pegarme una
trompada, pero me tuve miedo. Quise gritar, ordenarme a mí
mismo dejar tranquila a aquella muchacha. Pero el imperativo no
tiene primera persona y no supe qué decirme.
Se detuvieron un instante y pasé delante de ellos. Ella no me
vio. Yo sí me vi. Me miré con un gesto de advertencia.
Después los perdí de vista y me quedé llorando.

3 comentarios:

LauraGalletita dijo...

Che, muy bueno de verdad! Me está gustando esta blog... y que lindo "Novia" del negro! (Las minas siempre tienen la esperanza de que los imbéciles se conviertan... pero nunca le dan oportunidad a los buenos de verdad... será masoquismo, o mera boludéz?)
Saludos, Juan Carlos!
Pd: no me incluyo con el resto de minas eh! jejeje Si hay algo que no soportaría es que me dijeran "boluda", sólo por éso nunca anduve con imbéciles :p jejeje

porahorapaula dijo...

no creo en esos especímenes,
o no quiero creer,
existe alguien asi?
tan dual puede ser una misma alma?
Maldito Hegel.

saludo Carnicero!

vampira_de_pepsi_y_coca_cola dijo...

genial! genial! lo escuche en una radio a eso de las 3 de la madrugada.... lo oi con atencion raro por que cuando uso la pc no presto demaciada atencion a la radio...
pero me atrapo... tenia un sabor un tanto conocido...
alejandro dolina dijo el locutor! claro que si! me dije quien otro podia ser?