jueves, 1 de mayo de 2008

Una historia de condenados

Esta que viene, es una historia que algunos conocen. Probablemente lo único que muchos hayan leído de lo poco que escribo. La mujer amada planteó la historia y Mark Twain la idea. No hacemos otra cosa que saquear; ustedes podrán ver a quién, denunciarlo, y ganar el concurso "Un día destripando".
A continuación, la historia:

Una historia de condenados.

(Algunos días en tiempo presente. La salvación en tiempo pasado.)

"JUNTO A LA TUMBA DE EVA

ADAN.- Dondequiera que ella estaba, estaba el Paraíso."

Mark Twain, Diario de Adán y Eva

UNOS PERSONAJES:

0

En un distrito geográfico del universo conocido, un joven perdido: Julio

Lejos de Julio. En algún lugar intangible, de algún lugar ubicado en algún lugar tangible, una joven perdida: Clara

UNA HISTORIA:

1

En el mismo momento, cada cual en su lugar, piensan entre paréntesis que reprimen gritos:

- ((…No está mal estar perdido…))

- ((…No está mal estar perdida…))

2

Perdidos. Salen a perderse, con el objetivo puesto en perder y con el deseo oculto de encontrar.

Los dos piensan: “Hoy salgo a perderme”

Los dos creen sin pensar: “Hoy salgo a encontrarme”

Cada uno cede ante la exigencia social de transformar perdiciones espirituales en actitudes mundanas:

-Me emborracho y me olvido- dice una

-Ma’ si, rajemos, huyamos- dice otro

Julio huye, se fuga, y de alguna manera termina en un bar.

Clara busca emborracharse y da lo mismo, acepta sugerencias: un bar.

3

El mismo bar, para perderse. Mil bares y un solo bar.

Ella camina y mira sin mirar. Él está enfrente y hasta recién miraba sin mirar. Acaba de verla y busca cualquier excusa. La busca y se encuentran.

Nadie entiende bien porque, ni como, pero terminan juntos, uno al lado de otro.

Sin querer, entre ellos, hablan, piensan, se ríen y tal vez juegan. Sin querer, se encuentran; y así pasan unas horas.

En un instante -que ya se olvidó- alguien se da cuenta que ya no están perdidos. Temen. Ellos no buscaban, y ahora están perdidos, pero fuera del terreno conocido. Se separan. Y siguen. Insisten en perderse como se debe.

4

Él camina, se acuerda de algo que un ciego decía, y habla solo:

-Dormir es distraerse del mundo.

Lo intenta. Tal vez lo duermen. No pasa mucho tiempo, no se distrae como esperaba. Y enseguida supone una revelación: El Cielo ha estado cerca.

No conoce el Cielo, pero de vez en cuando conoce de alegorías. No cree, pero ha elegido aceptar con placer unas metáforas.

Clara había elegido volver a sus obligaciones. A cuidar su pequeño cielo terrenal.

Alguien cerca de su casa no entiende que significa lo que acaba de escuchar: “El Cielo ha estado cerca.”

5

Julio sigue escuchando la revelación y cree que debe buscarla. Ahora la busca a ella.

Se pelea con él mismo todo el tiempo: espera, insiste, espera, insiste, espera.

De algún modo se comunican y ella recibe, con conocimiento, algunos intentos de encuentro. No los corresponde. Está perdida como se debe. El se ha perdido sin conocer.

Un vecino o quizá un vendedor ambulante dice: “Las obligaciones del Infierno nos alejan del Cielo”. La voz es demasiado contundente, pero nadie lo escucha. Clara vuelve a su cielo y Julio a su infierno.

6

El tiempo, hoy – como casi siempre – no se detiene con nadie. Para ellos funciona del mismo modo.

El tiempo que supone esperas y análisis. El tiempo que supone apurarse, resumir.

Ella resume, resuelve; cree que no pierde el tiempo. Él analiza, desanaliza; cree que aprovecha el tiempo. El tiempo se ríe de los dos.

-El Cielo ha estado demasiado cerca- grita alguien. Algunos se tapan los oídos con fuerza.

7

Clara y Julio se comunican de nuevo. Ella ensaya un intento de amistad. Él empieza a intentar un olvido.

Han desoído los gritos; han equivocado las señales, o las empiezan a olvidar.

Una en el cielo, otro en el infierno, insisten y se condenan.

Van a otro Infierno; al de los tormentos que no se imaginan, donde el infinito es de crueldades.

Van al Infierno. Y ahí se encuentran de nuevo. Se miran, sonríen, se alegran. No temen.

Algún servidor se ríe, y dice:

- El Cielo ha estado demasiado cerca.

Ellos responden:

- ¡Mírenos! ¡Esto es el Cielo!

El demonio los mira, los separa, se enoja, vuelve a reír, grita:

- ¡Ustedes se condenaron! La misma salvación no vuelve otra vez. El Cielo estuvo cerca. ¡Esto es el Infierno, imbéciles!

5 comentarios:

Martinsnm dijo...

Muy bueno eh, lo llevo y agregue un kilo de milanesas de cuadrada.
Creo que ya lo habia leido pero con modificaciones.
Atentamente.
Uno.

porahoraPaula dijo...

Pobres Condenados, se pasea su suerte en manos de un Demonio...
en manos de un Dios... o en la mano de quien sostiene la lapicera...
No nos condene, carnicero, yo solo vengo por un kilo de tapa de nalga.

Besos!

Alejandro dijo...

Una pregunta tiene hueso pa el terry ( digo pal terrible guiso de esta noche)

Como anda Don Bruno, me alegra mucho que tengamos con nosotros sus nuevos cortes, son siempre una buena idea

voy a andar seguido por aqui

Saludos grandes

Añejandro

Ren dijo...

permiso... puedo? gracias.
¿Esto es como "Pato trabaja en una carnicerìa"? .. la canciòn de Moris...
bueno, ya que estoy aca, deme un kilo de osobuco para el guiso de esta noche, que la tengo a Pimentel de comensal...

saludos carnivoros

claudia dijo...

a mi no me de nada, q soy vegetariana
solo vengo a decirle, q en este domingo soleado y soledoso, no se como encontre su blog, y me tiene atada a la pc

con todo lo que tengo q hacer!!!

lastima q no tiene seguidores, sino me apuntaba, la verdad, uno de los mejores blogs q vi..y mire q vi montones ehh!

un abrazo
hasta pronto

...creo q hoy salgo a perderme , y espero no encontrarme por un buen rato
ja

claudia