lunes, 1 de junio de 2009

Dos versiones del amor (y del enamoramiento)

Galeano y Dolina. El uno y una historia de amor en estado puro, sin confusiones de razón ni entorno social (por más capacidades sociales y racionales que algunos intenten endilgarle a los monos). El otro con una visión particular del estado de enamoramiento y aquello que produce el no ser correspondido; el lado oscuro de estar enamorado.

Vea, o mire, o -mejor- lea:


El amor. Eduardo Galeano

En la selva amazónica, la primera mujer y el primer hombre se miraron con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas.

-¿Te han cortado? -preguntó el hombre.

-No -dijo ella-. Siempre he sido así.

El la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta. Dijo:

-No comas yuca, ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Echate en la hamaca y descansa.

Ella obedeció. Con paciencia tragó los menjunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos. Tenía que apretar los dientes para no reírse, cuando él le decía:

-No te preocupes.

El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas y tendida en una hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la boca.

Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba saltos de euforia y gritaba:

-¡Lo encontré! ¡Lo encontré!

Acababa de ver al mono curando a la mona en la copa de un árbol.

-Es así -dijo el hombre, aproximándose a la mujer.

Cuando terminó el largo abrazo, un aroma espeso, de flores y frutas, invadió el aire. De los cuerpos, que yacían juntos, se desprendían vapores y fulgores jamás vistos, y era tanta su hermosura que se morían de vergüenza los soles y los dioses.

(De "Memoria del fuego/Los nacimientos")



Estar enamorado es una porquería [supongamos que ese sería un titulo]. Alejandro Dolina

Estar enamorado es una porquería. Estar enamorado es una basura, se siente uno mal. No reacciona inteligentemente. Pierde la facultad de especular, porque con toda inocencia, toma el corazón y lo deja de propina en cualquier lado.
En cambio cuando uno no esta enamorado es vivo, es atrayente, es imaginativo, especula, se retira a tiempo, avanza cuando tiene que avanzar, es brillante. Tiene esa crueldad, esa maravillosa crueldad, que tanto enamora y que cuando uno esta enamorado pierde. El enamorado dice “voy a ser cruel” y resulta patético. Ensaya retiradas que duran cinco minutos, al cabo de los cuales llama por teléfono como un perro, arrastrándose.
Cuando uno está enamorado pierde poder, pierde mucho poder, del que uno necesita para enamorar, precisamente. De modo que se da esta paradoja: cuando mas necesita este poder no lo tiene y cuando uno lo tiene no le interesa tenerlo, o a lo mejor lo usa nada mas que enamorar giles, de gusto, porque si, para matar el tiempo.

(De... algún programa de radio de 1998)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Demasiado tiempo sin una publicación! Que estas esperando??